Rojas Herazo y García Márquez: desde la tradición oral a la literatura

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Palabras de Norman Mejía

“Héctor Rojas Herazo era un conversador infinito, de una inteligencia verbal deslumbrante, un aventurero de la imaginación que inventaba realidades inverosímiles que él mismo terminaba por creer. Conversamos durante horas de otros amigos vivos y muertos, de libros que nunca debieron ser escritos, de mujeres que nos olvidaron y no podíamos olvidar, de las playas idílicas del paraíso caribe de Tolú —donde él nació— y de los brujos infalibles y las desgracias bíblicas de Aracataca”.

Gabriel García Márquez

Si hubo una amistad de Gabriel García Márquez que definió y redefinió su destreza creativa y vocación de narrador sería la del escritor toludeño Héctor Rojas Herazo, a quien el propio Gabo describía sin ahorrarse elogios como “un hecho literario viviente, como si un libro caminara y hablara y gesticulara”. Misma percepción de Dasso Saldívar, uno de los biógrafos de García Márquez, al referirse al citado sucreño, describiéndolo como “un lector voraz y plural y un conversador magnetizante que se expresaba con un juego de metáforas vivas e insólitas. Su vitalidad, su imaginación, su estilo limpio, fluido y sonoro, así como su sentido de metáfora fueron tan provechosos para García Márquez durante su etapa de su formación literaria y periodística”.

Y sería esta especial amistad entre dos jóvenes ávidos por la lectura y escritura la que impulsaría el temprano nacimiento del otro gran universo literario americano; y que surge un lustro antes del Macondo de Cien años de soledad de García Márquez: Cedrón, aquel espacio narrativo y mítico, poético y existencial, que emerge con la publicación Respirando el verano de Héctor Rojas Herazo en 1962. Este territorio ficticio, pero profundamente sensorial aparecería revoloteando intensamente desde la memoria, recuerdos y elucubraciones temporales costeras del golfo de Morrosquillo, específicamente en Tolú, en el hoy departamento de Sucre.

Rojas Herazo configura un mundo surreal y simbólico producto de una inspiración telúrica, conectando desde su cordón umbilical con el imaginario popular y sabiduría intuitiva de su abuela, y termina alumbrando cual parto natural una cosmovisión excepcional derivada a su vez de un sistema de pensamiento denso, emocional y caluroso de las otrora Sabanas del viejo Bolívar Grande, desde los patios de las casas toludeñas.

No es casualidad, sino causalidad que dos grandes creadores literarios y artistas de la imaginación y la palabra, se vieran motivados a crear y recrear sus respectivos pueblos imaginarios, a partir de las tempranas conversaciones en la Cartagena de Indias de 1948 en la que cada uno se estaba nutriendo de lecturas, compartiéndose libros, definiendo estilo, estableciendo temáticas, afinando técnica narrativa, construyendo una forma estética y precisando ritmo literario. Este cruce intelectual sería el caldo de cultivo para que estos dos gigantes de la cultura caribe colombiana se retroalimentaran y terminaran cada uno a su estilo consagrándose como pioneros de aquel Boom que todavía resuena con destellos de genialidad y atemporalidad.

En ambos mundos, -Cedrón y Macondo-, la tradición oral palpita, la cultura popular resuena y los relatos provincianos de Aracataca y Tolú, pero también de Sincé y Sucre – Sucre, perviven; y serían fundamentales para que estos dos ya viejos amigos se dejaran envolver por aquel pavoroso remolino de polvo y escombros centrifugados que para ese entonces no era apocalíptico sino, de una génesis prometedora hacia lo que vino luego para la literatura universal. Y tal como afirmara el gran investigador cultural y periodista cartagenero Jorge García Usta refiriéndose a la relación entre la literatura regional moderna y cultura popular tradicional: “la tradición oral ha protagonizado un papel de combustión y sacudida: el estímulo en la vocación creadora y en las conductas técnicas de creación, altamente superior a la de cualquier otra influencia académica”.

García Márquez y Roja Herazo dos hombres que hicieron de la tradición oral, poética literaria de talla mundial.

Frank Acuña Rojas Herazo

Investigador y gestor cultural